El Papa nos habló del sentido de la vida y de la muerte y se opuso a esa visión que llega a calificar al hombre como un ser-para-la-muerte. El Evangelio, por el contrario -nos dijo-, pone de relieve que el hombre es un ser para la vida. El hombre es llamado por Dios a participar de la vida divina. El hombre es un ser llamado a la gloria. Luego Juan Pablo II hizo un acto de fe: Hoy quiero decirte que yo creo firmemente en Jesucristo Nuestro Señor. Sí, yo creo y hago mías las palabras del Apóstol Pablo: "la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en le fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí". Recuerdo cómo desde niño... Y a continuación nos contó la historia de su vocación. |
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LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (JMJ 2000) EN CIFRAS |