Sí, Cristo te ama. Te ama de un modo personal y único, en tu vida concreta de cada día: cuando estás con tu familia o sales con tus amigos; cuando estás estudiando o trabajando; cuando descansas y cuando te diviertes. Te ama cuando llena de frescor y de alegría los días de tu vida; en los momentos de dolor, cuando permite que la prueba se cierna sobre ti; y cuando soportas los sufrimientos más duros: en esos momentos Él te hace escuchar su voz. Sí; ¡Cristo te ama y te ama siempre! Te ama incluso cuando le decepcionas, cuando no correspondes a lo que espera de ti. Él no te cierra nunca los brazos de su misericordia. ¿Cómo no estar agradecido a este Dios que nos ha redimido llegando incluso a la locura de la Cruz? ¿Cómo no estar agradecido a este Dios que se pone de nuestra parte, y permanece con nosotros hasta el fin? ... |
||
|
|
||
|
LA JMJ 2000 EN CIFRAS durante la Misa: 7.000 |