Lo que caracteriza la fe cristiana, a diferencia de todas las otras religiones, es la certeza de que el hombre Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios, la Palabra hecha carne, la segunda Persona de la Trinidad que ha venido al mundo. Esta es la gozosa convicción de la Iglesia desde sus comienzos: Él se manifiesta en la carne. Dios, el invisible, está vivo y presente en Jesús, el hijo de María, la Madre de Dios. Jesús de Nazaret es Dios-con-nosotros, el Emmanuel: quien le conoce, conoce a Dios; quien le ve, ve a Dios; quien le sigue, sigue a Dios; quien se une a él está unido a Dios. En Jesús, nacido en Belén, Dios se apropia la condición humana y se hace accesible, estableciendo una alianza con el hombre. |
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LA JMJ 2000 EN CIFRAS |