En realidad, es a Jesús a quien buscas cuando sueñas con la felicidad. Él te está esperando cuando no te satisface nada de lo que encuentras. Él es la belleza que tanto te atrae. Él es quien hace nacer de ti esa sed de radicalidad que te impide ser un conformista. Él es quien te está pidiendo que te quites esas máscaras que falsean tu vida. Él es quien sabe leer en tu corazón las decisiones más hondas, esas decisiones que otros querrían sofocar dentro de ti. Es Jesús quien suscita en ti ese deseo de hacer algo grande con tu vida; ese afán por seguir un ideal; ese rechazo a dejarte atrapar por la mediocridad; esa valentía que te lleva a comprometerte, con humildad y perseverancia, para mejorar: en primer lugar a ti mismo; y, luego, a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna. Querido joven del siglo que comienza: ¡decir sí a Cristo es decir sí a todos tus ideales más nobles! |
||
|
LA JMJ 2000 EN CIFRAS personal auxiliar: 620 |