Todo ser humano lleva dentro de sí algo del Apóstol Tomás, aquel Apóstol de Cristo que tuvo tentaciones de incredulidad y se planteó esas preguntas fundamentales: ¿Es verdad que Dios existe? ¿Es verdad que el mundo ha sido creado por Él? ¿Es verdad que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, ha muerto y ha resucitado? La respuesta nace de la experiencia que tengas de la presencia de Dios. Es necesario que abras los ojos y el corazón a la luz del Espíritu Santo. Entonces te hablarán las heridas abiertas de Cristo resucitado: "Tomás, porque me has visto has creído, dichosos los que no han visto y han creído", le dice el Señor. |
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LA JMJ 2000 EN CIFRAS |