cómo explicártelo

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Jesucristo se revela -nos lo cuenta el Evangelio- como el verdadero Pan de vida, el pan bajado del cielo para dar la vida al mundo. Es un discurso que los oyentes no entienden. La perspectiva en que se mueven es demasiado material.(...)

Los que le escuchan son reacios: "es duro este lenguaje; ¿quién puede escucharlo?", dicen. Se consideran personas con sentido común, con los pies en la tierra; por eso, sacuden la cabeza y, refunfuñando, se marchan uno detrás de otro. El número de la muchedumbre se reduce progresivamente. Al final sólo queda un pequeño grupo con los discípulos más fieles.

Pero, respecto al "Pan de vida", Jesús no está dispuesto a contemporizar. Está preparado para afrontar el alejamiento, incluso de los más cercanos: "¿también vosotros queréis marcharos?", les pregunta. " ¿También vosotros?". La pregunta de Cristo sobrepasa los siglos y llega hasta ti, te interpela personalmente y te pide una decisión. ¿Cuál es tu respuesta? Querido amigo, si estamos aquí hoy es porque nos vemos reflejados en la afirmación del apóstol Pedro: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna".(...)

En la pregunta de Pedro está ya la respuesta sobre el camino que se debe recorrer. Es el camino que lleva a Cristo que se hace accesible personalmente: está presente sobre el altar en la realidad de su Cuerpo y su Sangre. En la Misa podemos entrar en contacto, de un modo misterioso pero real, con su Persona. Esta es la maravillosa verdad: la Palabra, que se hizo carne hace dos mil años, está presente hoy en la Eucaristía.(...)

La Eucaristía es el sacramento de la presencia de Cristo que se nos da porque nos ama. Querido amigo, pon la Eucaristía en el centro de tu vida: ámala, adórala y celébrala, sobre todo el domingo, día del Señor. Vive la Eucaristía.(...)

Te confío este don de Dios, el más grande que se te ha dado a ti, que eres peregrino por los caminos del tiempo, pero que llevas en el corazón la sed de eternidad.(...)

Sé testigo fervoroso de la presencia de Cristo en nuestros altares. Que la Eucaristía modele tu vida.(...) ¡ Ojalá que pueda haber siempre en cada comunidad un sacerdote que celebre la Eucaristía! ¡Por eso pido al Señor que broten entre vosotros numerosas y santas vocaciones al sacerdocio!