Si sientes dentro de ti la llamada del Señor a darte totalmente a Él, para amarle con el corazón entero, no te dejes paralizar por la duda o el miedo. Di con valentía un sí sin reservas. Fíate de Él, que es fiel en todas sus promesas. ¿No ha prometido, al que lo deja todo por Él, el ciento por uno aquí en esta tierra, y después la vida eterna? No olvides que, cuando el Señor llama, da también la fuerza y la gracia necesarias para responder a la llamada. |
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LA JMJ 2000 EN CIFRAS |