1. Hágase un cristianismo-collage, eligiendo sólo las páginas del Evangelio que
más le gusten. No lea las Bienaventuranzas y sobre todo arranque las páginas de la
Pasión. Hay que ser práctic@ y list@.
2. Sea reversible: cristian@ -sin exagerar- en invierno; pagan@ en verano. No le
dedique a Dios más que un rato a la semana... y no exagere, no hace falta que sea todas
las semanas. Es demasié.
3. Haga su propio menú, su religión a la carta. Imagínese que va paseando por un
enorme supermercado religioso, empujando el carrito de sus ideas y de sus gustos:
sírvase; coja de las estanterías sólo los sabores que le apetezcan.
4. Elija un cristianismo sin lágrimas, más bien suavón y sentimental.
5. Declárese católic@, pero no se le ocurra leer el Catecismo, ni enterarse de lo
que realmente enseña la Iglesia: ya le basta con lo que dicen algunos titulares de los
periódicos y algunos programas de radio o televisión sobre el Papa y los Obispos.
6. No piense en la muerte, ni en la otra vida: Sólo se mueren l@s demás. ¡Vd.
llegará a ser Matusalén II!
7. Confunda la Iglesia con los curas o con algunos cristianos mediocres, y, a todos
los cristianos del planeta, con el cura que peor le caiga.
8. Fomente su complejo por ser católic@ y no se le ocurra dar la cara: defender la
vida del aún no nacido o del abuelete terminal; está mal visto y no es políticamente
correcto. ¡No se moje! Tranquilícese: llevan siglos diciendo que, en el fondo, el
cristianismo es una ideología un pelín trasnochada, que siempre ha ido a remolque de los
tiempos. Usted sí que es verdaderamente modelno.
9. No le importe decir u oír la palabra h..., o las blasfemias que sean, como si
tal cosa. Convénzase, no tiene nada que ver con la Sagrada Hostia, el Cuerpo de
Cristo al que adoran y del que se alimentan en la Comunión los cristianos: es pura
coincidencia. Permita cosas en el lenguaje que jamás permitiría de su madre, pero
siga llamándose católic@.
10. No rece; bueno, un poquito quizá sí, a veces, antes de los exámenes o para
aprobar el carnet de conducir; y también por las noches, ya en la cama, en su postura
favorita, en esa en la que no tarda ni tres décimas de segundo en quedarse como un
tronco.
11. Tampoco hace falta que estudie mucho, ni que se mate por ir a clase a primera hora.
Junio queda muy lejos. Sea vago. ¿Quién no hace pellas? Trabaje lo menos posible.
¡Ya hará muchas fotocopias de los apuntes de otros! ¡Viva la fotocopia!
Conténtese con sacar aprobadetes, y, si se puede copiar ...
12. Una pauta importante: declárese católic@, pero no hable de Dios con nadie: es
de mala educación; no sea aguafiestas.
13. Y si tiene problemas de sexo sól@ o acompañad@-, como A.A.,
no se preocupe, ni haga de eso un tabú: siga viviendo la vida en verde -un verde cada vez
más sucio- y espontáneamente, dentro de unos sesenta años habrá empezado a
superar esos problemas sexuales.
14. Diga que es solidari@, que está muy de moda, pero tampoco se lo tome muy en
serio: dé cinco duros de limosna en algunas ocasiones o la ropa usada o vieja que ya no
le guste, y quédese tranquil@ con su buena acción. Luego gaste mil duros en la
movida del fin de semana, o en llenar el depósito de gasolina o en..., pero no
compare.
15. Vaya a la Iglesia fundamentalmente a bautizos, bodas y funerales -incluido el
propio-.
16. Y un último consejo: no consienta que nadie le hable de ser un poco más
coherente, o le anime a ser solidari@ de verdad, o le sugiera la posibilidad de dedicar
un fin de semana a hacer unos días de oración, de retiro espiritual o algo por el
estilo. ¡Sería horrible! Póngale cara de qué me estás contando, tí@.
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