En las páginas que va a leer a continuación puede haber expresiones o palabras que le
sean poco familiares, o que no entienda. No se preocupe porque el
sacerdote, o cualquier amig@ suy@ que tenga más formación, le podrá ayudar y aclarar
las dudas que tenga o los Mandamientos de la ley de Dios o de la Iglesia que menos
conozca.
Si tiene poca práctica, le puede dar cierta cosa acercarse al
confesonario. Sucede, a veces, que la necesidad de la Confesión
lucha en lo vivo del alma con la vergüenza; pero cuando el
arrepentimiento es verdadero y auténtico, la necesidad vence a la vergüenza. Además,
confesamos nuestros pecados a Dios mismo, aunque en el confesonario los escucha el
hombre-sacerdote. Los cristianos reconocemos en los sacerdotes a Cristo mismo, que nos
recibe y perdona.
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